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El Arena en 56 imágenes

9 febrero 2012

El Pabellón Reyno de Navarra Arena es una obra mayúscula. Han sido muchas horas a lo largo de más de tres años las que nos ha ocupado la estructura de este reto. Un reconocimiento especial en esta obra merecen Sergio e Iñaki, y por supuesto, TYM Asociados el Estudio de Arquitectura que firma la obra.

Al trabajo de consultoría, matemático y de cálculo, hay que sumar las horas de desvelos de Fernando, los viajes a Portugal de Sergio para compartir conocimientos técnicos con la metalistería, los días de preocupación de Sergio y de Iñaki y de todo el equipo.  Las visitas de obra de Sergio e Iñaki todos los martes, con calor y frío, con ganas y sin ganas, con razones o sin ellas, con temor y con convencimiento. Desde el 20 de octubre de 2009 al 6 de septiembre de 2011. Os invitamos a ver una foto por día de este duro pero gratificante reto. ¡Conseguido!

También queremos destacar la relación con TYM Asociados, el estudio de Arquitectura, que firma la obra. Ganar el concurso fue realmente difícil, pero no fue ahí donde demostraron por qué es un estudio prestigioso y de referencia. Lideró una complicada y difícil dirección de obra como lo que es, un grande.

Todavía no podemos ofreceros el final, aunque en nuestro caso importa más el desarrollo, porque es el proceso en el que más útiles y necesarios somos.

Este concepto, de que lo que importa no es llegar a la cima sino escalar la montaña, nos sirve para ligarnos a México una vez más, en esta ocasión de una manera muy ‘potética’.

Existe un poema que se llama “La marioneta de trapo” que le fue adjudicado en Internet a Gabriel García Márquez, a Gabo. El colombiano, haciendo gala de aquello de que no es lo mismo escribir bien que ser buena gente, masculló “Lo que más me puede matar es la vergüenza de que alguien crea que de verdad fui yo quien escribió una cosa tan cursi”. Y no. no lo escribió él.

El poema es de un ventrílocuo y joven humorista mexicano llamado Johnny Welch. Si es cursi o no, lo dejamos a su criterio. Para quien esto redacta, no lo es. Para mí es una bonita reflexión llena de figuras sencillas, casi infantiles, pero no por ello menos bonitas.

Si por un instante Dios se olvidara
de que soy una marioneta de trapo
y me regalara un trozo de vida,
posiblemente no diría todo lo que pienso,
pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

Daría valor a las cosas, no por lo que valen,
sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más,
entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos,
perdemos sesenta segundos de luz.

Andaría cuando los demás se detienen,
Despertaría cuando los demás duermen.
Escucharía cuando los demás hablan,
y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate.
Si Dios me obsequiara un trozo de vida,
Vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol,
dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma.

Dios mío, si yo tuviera un corazón,
escribiría mi odio sobre hielo,
y esperaría a que saliera el sol.
Pintaría con un sueño de Van Gogh
sobre las estrellas un poema de Benedetti,
y una canción de Serrat sería la serenata
que les ofrecería a la luna.
Regaría con lágrimas las rosas,
para sentir el dolor de sus espinas,
y el encarnado beso de sus pétalo…

Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida…
No dejaría pasar un solo día
sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.
Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos
y viviría enamorado del amor.

A los hombres les probaría cuán equivocados están,
al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen,
sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
A un niño le daría alas,
pero le dejaría que él solo aprendiese a volar.

A los viejos les enseñaría que la muerte
no llega con la vejez sino con el olvido.

Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres
He aprendido que todo el mundo quiere vivir
en la cima de la montaña,
Sin saber que la verdadera felicidad está
en la forma de subir la escarpada.

He aprendido que cuando un recién nacido
aprieta con su pequeño puño,
por vez primera, el dedo de su padre,
lo tiene atrapado por siempre.

He aprendido que un hombre
sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo,
cuando ha de ayudarle a levantarse.
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes,
pero realmente de mucho no habrán de servir,
porque cuando me guarden dentro de esa maleta,
infelizmente me estaré muriendo.