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FSlegoESTRUCTURAS en la First Lego Leage

18 febrero 2015

De cómo el equipazo de FSlegoESTRUCTURAS  logró convertirse en un equipo capaz de participar en la First Lego Leage 2015

Esta aventura comenzó allá por noviembre de 2014 cuando Alejandra Nicosia, la responsable de Robótica del Planetario de Pamplona, envío una News a todo el colectivo que de alguna manera teníamos relación con su programación de robótica. M&M habían asistido a un curso de robótica en verano y así Fernando tuvo ante sí el juguete que todo niño grande sueña: lego y mecánica y programación y equipo y humanidades. Todo junto. Sus socios le dieron el consentimiento para que jugara, y Fernando empezó a soñar.

En un principio tan sólo éramos M&M, sus primos I&A y otra pareja de hermanos, A&G, que habían sido compañeros en el curso estival. Un total de 6 miembros para un equipo, con una edad un poco demasiado benjamín. Alejandra, conocedora de nuestras aspiraciones y dificultades, reclutó tres miembros más: J, A y L. Y así, en diciembre había un grupo conformado por 6 chicos y 3 chicas con un enorme reto por delante: presentarse al campeonato regional de la First Lego League (FLL) liderados por Fernando Sarría, ¡su coach!

En este campeonato la excusa es montar un robot diseñado específicamente para que pueda lograr superar una serie de pruebas sobre un tablero. Hay por lo tanto que diseñar el robot, programarlo y entrenarlo para que consiga el máximo número de puntos. Pero esto, ya decimos, es una mera excusa. El campeonato además reta al equipo a defender delante de un jurado un proyecto científico y un proyecto de valores. Este año, el tablero era muy complicado, a criterio de equipos veteranos, y el tema sobre el que debían trabajar en el campo educativo se centraba en responder a una pregunta: ¿Qué harías para mejorar la Educación?

La  primera decisión que tomó el equipo fue dotarse de nombre. Había que acertar: el nombre nos acompañaría en todo aquello que hiciéramos y si todo salía como queríamos, durante mucho tiempo. FSlegoESTRUCTURAS. Este es nuestro nombre y este es nuestro logo.

Lo siguiente fue pensar el proyecto científico. Debía incluir innovación y responder de manera rigurosa a la pregunta y debía ser alcanzable a nuestros medios y nuestra nula experiencia. Dedicamos dos jornadas a reflexionar, a poner ideas sobre la mesa y a escuchar la defensa de las ideas de todos los miembros del equipo.

Ya estábamos en diciembre y habíamos avanzado muy poco. El 14 y 15 de febrero de 2015, fecha del campeonato, que en otoño parecía lejano empezó a acercarse con velocidad de crucero.

Al principio cometimos el error de repartir la jornada y no las tareas, esto era poco resolutivo y nos llevaba directos al abismo, así que decimos hacer grupos. Una vez proyectado el modelo de robot, estudiado el tablero y compartido las líneas maestras del proyecto científico, cada cual decidió el lugar que quería ocupar. Al principio, por puro desconocimiento, todos querían ir a jugar: montar el robot, pero en seguida se demostró que si bien era un juguete, era un juguete muy serio. Por eso, después de montar las piezas del tablero, empezamos a trabajar.

El proyecto científico nos ocupó muchas horas. Había que poner ideas en común, había que escuchar a los demás, había que aprender a trabajar en este equipo. El resultado llegaría al final, pero había que recorrer un largo camino en el que no cabían atajos.

Mientras, la sección robótica montaba y desmontaba prototipos. Había días muy frustrantes. No era fácil. Era un juego difícil.

La de programadores era la sección más eficaz y ordenada, en coherencia con su propósito de dotarse de un sistema de órdenes.

Transcurrieron los días. Los fines de semana empezaron a ser dedicación exclusiva para ‘la Lego’. Había que lograrlo.

Llegó el fin de semana del campeonato. Lo teníamos todo preparado. Habíamos llegado. Quedaban pequeños flecos, pequeños ajustes y adaptar el resultado al escenario. Pero lo habíamos logrado. Muchas horas, comidas, cenas, días de fiesta, los sábados y domingos convertidos en un grupo encantado de poder defender sus proyectos y su robot.

El sábado correspondía a la defensa del Proyecto científico y del Proyecto de Valores. El domingo sería el turno de competir con el robot.