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“Lo más aterrador es el sonido de las paredes crujiendo, partiendose literalmente”

9 octubre 2017

La mañana del 19 de septiembre se presentaba como un día más en nuestra aventura por tierras mexicanas sin saber lo que nos esperaba.

Sentados en nuestros puestros de trabajo, ya debatiendo donde ibamos a ir a comer, a poco más de media hora para las dos de la tarde y sin previo aviso, todo se empezo a mover como si estuviésemos en una atracción de feria.

Sin pensarlo ni un momento, y sabiendo lo que venía a continuación debido al sismo ocurrido dos semanas antes fuimos corriendo hacia la salida de emergencia, pero ya era tarde. El sismo había empezado, la puerta se había atorado y no parecía haber salida posible así qué decidimos agarrarnos al nucleo de escaleras y afrontar lo inevitable.

El siguiente minuto puede calificarse como el más largo de mi vida. No sabía ni dónde mirar. Por la ventana veía una fachada caerse y cuando decidí apartar la mirada veía como una grieta enorme empezaba a aparecer en el muro en el que estaba agarrado. Aunque lo más aterrador, sin duda, es el sonido de las paredes crujiendo, partiendose literalmente. En ningún momento pensé que iba a salir de allí, pero afortunadamente en un minuto pareció detenerse y salimos como autenticas flechas de la oficina.

Es curioso lo macabro que puede ser el destino. Dos horas antes habíamos hecho un simulacro, por el aniversario del sismo ocurrido 32 años antes y que dejó más de 10.000 muertos en la ciudad, y en apenas 30 segundos habíamos llegado a la calle.

En los momentos posteriores al sismo la ciudad era una auténtica locura. Edificios derrumbados, fugas de gas, cortes de electricidad, robos… Ni en una película de ciencia ficción. Nuestra busqueda de un lugar para comer se convirtió en una verdadera odisea.

Poco a poco la ciudad intenta volver a la normalidad. Nosotros seguimos con nuestras vidas, recuperandonos del susto y a la espera de entrar en nuestra nueva oficina. Todavía quedan algunas secuelas y hay días en los que cuesta dormir por la noches por miedo a un nuevo sismo. Pero la vida sigue y por fortuna para nosotros, tenemos una segunda oportunidad de seguir disfrutando de este magnífico país.