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Y llegó nuestro día: íbamos a dejar huella

5 febrero 2016

¿Cómo resumir en estas escasas líneas tantas y tantas horas de emoción y de buenos momentos? Vamos a intentarlo.

Antes de nada os vamos a contar un secreto: habíamos trabajado tanto durante tantas semanas, y el fin de semana anterior al campeonato fue tan intenso, que llegamos al campeonato muy tranquilos. Con muchas ganas de pasarlo bien, de compartir nuestro descubrimiento de la Huella, de cantar nuestro Rap y de que todo el mundo flipara con nuestros robots. De verdad, no son palabras. ¡Estábamos felices!

El Stand

Nuestro ‘espacio verde’ tuvo una novedad: mostramos a nuestros dioses: el robot y sus interfaces. De esta forma, todos los equipos podían acercarse a la mesa y preguntarnos lo que quisieran saber. Y nosotros se lo contábamos muy satisfechos. Eso sí: tuvimos que esperar a terminar la competición porque la mecánica es delicada. Pero una vez terminamos la última ronda, la mesa que habíamos preparado para ello fue ocupada por Thor, Hermes, Pan y Aqueloo, y el CORE FSINGENIUM, por supuesto.

Además, encontraban un ‘lineal’ de supermercado en el que había productos blancos con etiquetas: verdes, naranjas, rojos… en diferentes gradaciones. Nuestro proyecto de valores estaba expuesto y podían coger los prismas y mirar las fotos. También expusimos nuestras huellas particulares, fruto de la puesta en práctica de los valores. Con su inspiración, retamos a los demás equipo a encontrar las huellas en post it que distribuimos por sus stands.

Y por supuesto, cerraban el espacio los tres roll up que nos sirvieron en la defensa de los proyectos: el roll up con la letra del rap; el roll up con la Huella Verde, y el roll up con la foto y la descripción de nuestros robots.




El proyecto de valores

Cuando tengamos en el canal de YouTube subido nuestro rap (todavía no hemos logrado grabarlo entero por problemas técnicos) lo compartiremos con todos vosotros. Pero mientras, os tenéis que conformar con que os traigamos aquí las fotos y la narración.

El proyecto de valores fue el primero que tuvimos que defender. Se nos olvidaron las gorras raperas pero Amaia, gracias a sus meses de ejercicio, logró bajar y subir los tres pisos del Baluarte en un tiempo récord y coger algunas. No todas. Eso hubiera sido ya para nota.

Cantamos nuestro rap. ¡Y no parecíamos, como en los entrenamientos, un coro de misa! Le pusimos garras y fuerza. Después explicamos nuestro proyecto de valores, describiendo los prismas de valores. Y para acabar, el jurado nos pidió que nos convirtiéramos en un elefante. Nos decidimos por un elefante africano que es el más grande y el más salvaje.

Cuando dimos las gracias por escucharnos, tuvimos la oportunidad de llamar a Guillermo: ‘pequeña gran chispa’, que como todavía no tiene los 10 años no puede estar en el escenario… durante la representación… pero nada dicen las normas de que no pueda estar a su término. (guiño guiño). Lo pasamos muy bien rapeando y compartiendo nuestro póster en cuatro dimensiones (el tiempo son las fotos, ya sabéis: la captura de un momento).

 

El proyecto científico

Nuestro proyecto científico, resumido, consiste en lograr que la industria incluya en el etiquetado de sus productos la Huella del Residuo. Nosotros nos hemos inventado la Huella del Residuo, y para ello seguimos el método científico. Hemos logrado su consecución, diseñado su forma y avalado que es un proyecto que no existe y que está dentro del marco legal europeo. Y además, es un proyecto rentable. ¡Todo esto hemos hecho! Pero además, hemos sido capaces de contárselo a un jurado con empaque y con emoción.

Cuando vengáis al Open Day de marzo -os llegará la invitación- os representaremos el teatro (y después lo subiremos a Youtube), mientras os vais a tener que conformar con ver las fotos. No queremos descubrir la trama y hacer un’sploiler’. Solo os adelantamos que se trata de un viaje en el tiempo muy sentimental.

 

El proyecto del robot

La última presentación fue la de nuestro robot. Ahí entramos sin entrenador y sin público. Y la gozamos. Enseñar el CORE, y compartir a nuestros dioses es una oportunidad de compartir tantas y tantas horas de montaje, de diseño en 3D y de programación.

Todo empieza, como decimos en nuestro rap, con una hoja en blanco. Una hoja en blanco, un lápiz y una goma fue el inicio de todo este universo robótico que hemos creado entre todos.

 

Si has llegado hasta aquí abajo en la lectura significa que hemos logrado despertar tu curiosidad. Gracias por acompañarnos.